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El enemigo oculto en la enfermedad: Por qué el Soporte Nutricional no es "dar de comer", sino salvar vidas

  • Foto del escritor: DoctorHigadoMorillas
    DoctorHigadoMorillas
  • 4 jul
  • 4 min de lectura

Cuando pensamos en el tratamiento de un paciente con una enfermedad hepática crónica, insuficiencia renal, una neoplasia, un politraumatismo, grandes quemaduras u otras patologías complejas, lo primero que nos viene a la mente son los fármacos de última generación, las cirugías de alta complejidad o los planes de quimioterapia. Sin embargo, hay un factor crítico que determina si estos tratamientos van a tener éxito o van a fracasar, y que, lamentablemente, suele pasar desapercibido en la práctica diaria: el estado nutricional del paciente


Hoy quiero hablar de una disciplina médica que cruza transversalmente a todas las especialidades: el Soporte Nutricional. Como médico internista, compruebo a diario que la terapia nutricional incluyendo las fórmulas y vías artificiales cuando el paciente no puede comerno es un simple detalle, sino un pilar fundamental que define drásticamente el pronóstico de la enfermedad. 


¿Qué es la Desnutrición Secundaria a Enfermedad?


Es fundamental diferenciar dos tipos de desnutrición. La desnutrición primaria es aquella causada por la falta de acceso a los alimentos por motivos socioeconómicos. En cambio, la desnutrición secundaria ocurre cuando una persona, a raíz de padecer una enfermedad aguda o crónica, no logra cubrir sus requerimientos nutricionales.


Esto sucede porque el paciente pierde el apetito (hiporexia), tiene dificultades para absorber los nutrientes o se encuentra en un estado de hipercatabolismo; es decir, su cuerpo está "gastando" a una velocidad destructiva para intentar defenderse de la enfermedad.


Cifras que nos deben hacer reflexionar: La realidad en América Latina, Perú y Argentina 


Muchos creen que la desnutrición es un problema del pasado o exclusivo de la pobreza extrema, pero la realidad hospitalaria nos dice otra cosa. Estudios de gran escala en nuestro entorno, como el clásico estudio multicéntrico ELAN que abarcó un análisis exhaustivo de la situación hospitalaria incluyendo a Perú, revelaron que el 50% de los pacientes internados en la región presentan desnutrición.


En sintonía con este panorama regional, y mirando de cerca los datos de Argentina país donde consolidé mi formación de postgrado, el histórico estudio multicéntrico de la AANEP reflejó una preocupante prevalencia cercana al 47%. Esta es una realidad alarmante que ya constataba con frecuencia durante mi pasantía por el INEN y el HVLE por los años 2015, y que hoy enfrento a diario en mi práctica clínica en Trujillo.


Estos datos nos demuestran que no nos encontramos ante una problemática ajena, sino ante un desafío urgente y vigente dentro de las instituciones de salud de nuestro territorio. Si bien la realidad en Estados Unidos o Canadá es distinta debido a sus recursos y sistemas de tamizaje obligatorio, en nuestras latitudes la ecuación sigue siendo crítica: a mayor complejidad de los tratamientos y mayor duración de la internación, mayor es el deterioro si no se interviene a tiempo.


No es lo mismo "estar a dieta" que "estar enfermo": El peligro del ayuno metabólico


Para los profesionales de la salud, este es un concepto crucial. En un ayuno simple (una persona sana que deja de comer), el organismo es sabio: disminuye el gasto energético y "ahorra" proteínas para prolongar la supervivencia.


Sin embargo, en el ayuno con injuria o estrés metabólico (un paciente con una infección severa, un trauma o un tumor), el cuerpo entra en una respuesta inflamatoria agresiva liderada por citoquinas y hormonas contrarreguladoras. Aquí el objetivo del cuerpo no es ahorrar, sino gastar todo lo necesario para defenderse. Si no aportamos los nutrientes necesarios ya sea enriqueciendo su alimentación convencional o implementando un Soporte Nutricional especializado (enteral o parenteral), el organismo empezará a degradar de forma masiva su propia masa muscular y proteica para obtener energía. 


Las consecuencias de no actuar a tiempo


La desnutrición secundaria no es solo 'perder peso' o una 'cuestión estética'; impacta directamente en la fisiología del cuerpo, produciendo una mayor tasa de infecciones postoperatorias e intrahospitalarias, alteraciones severas en la cicatrización, la síntesis de colágeno y la reparación de tejidos, así como tiempos prolongados en asistencia respiratoria mecánica debido a la pérdida de fuerza en los músculos respiratorios; un aumento en los costos de salud que va del 30% al 300% y, en última instancia, una mayor tasa de mortalidad.


La detección precoz y el trabajo en equipo: Nuestro mayor desafío


La clave para cambiar esta realidad es la detección precoz. Esperar a que un paciente adulto pierda el 10% de su peso habitual o que su IMC caiga críticamente significa que llegamos tarde.


El Soporte Nutricional no pertenece a una sola especialidad médica; es un trabajo en equipo. Desde el internista, el intensivista, el cirujano, el oncólogo, hasta el pediatra, el gastroenterólogo, el hepatólogo, el infectólogo, así como cada uno de los especialistas médicos, junto al equipo de nutrición y el personal de enfermería: todos debemos evaluar el riesgo nutricional de nuestros pacientes desde el primer día, tanto en hospitalización como en el ámbito ambulatorio. permitiendo que el grupo de soporte nutricional actúe de manera precoz para optimizar los resultados clínicos, reducir las complicaciones y acelerar la recuperación del paciente.


Tratar la enfermedad de base sin cuidar el motor nutricional es como intentar correr una carrera de alta complejidad con el tanque de combustible vacío. ¡Hagamos de la terapia nutricional una prioridad en cada consulta y en cada sala de hospitalización!


Referencias bibliográficas y lecturas recomendadas


  1. Correia MITD, Campos ACL; ELAN Cooperative Study. Prevalence of hospital malnutrition in Latin America: the ELAN study. Nutrition. 2003;19(5):423-428.

  2. Wyszynski DF, Perman M, Crivelli A. Prevalence of hospital malnutrition in Argentina: preliminary results of a population-based study. Nutrition. 2003;19(2):115-119.

  3. Cederholm T, et al. GLIM criteria for the diagnosis of malnutrition - A consensus report from the global clinical nutrition community. Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle. 2019;10(1):207-217.

  4. Weimann A, et al. ESPEN Guideline on clinical nutrition in surgery – Update 2025. Clinical Nutrition. 2025.

  5. American Society for Parenteral and Enteral Nutrition (ASPEN). ASPEN Clinical Guidelines: Nutrition Support in Adult Head and Neck Cancer / Clinical Practice Highlights. JPEN. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition. 2026.

 
 
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